Nefelibatas, cloud y nuevos modelos de gestión de la información

Nefelibatas, cloud y nuevos modelos de gestión de la información
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La palabra nefelibata suele aparecer en las listas y encuestas sobre las más bellas palabras de nuestro de idioma. Muy poco usada, estarán ustedes conmigo en que hoy todos somos nefelibatas o “personas que caminan por las nubes” que es según la RAE el significado de esta maravillosa palabra. Nefelibatas digitales que caminan por las nubes de Flickr, Gmail, DropboxSpotify o incluso Megaupload, hasta que el FBI lo cerrara como si de un cartel del narcotráfico se tratara.

El autor de este artículo es Jaime García Cantero – @jaimegcantero– que es analista independiente y cuenta con más de 10 años de experiencia en reconocidas firmas de análisis y asesoría, como IDC en donde desempeñó la labor de Director de análisis o McKinsey en donde fue consultor.

Desde nuestros PCs, tablets o smartphones pasamos más tiempo del que creemos inmersos en la nube y más que vamos a pasar porque en nuestra vida personal parece que ya todos asumimos que la información, en cualquiera de sus formas, es un servicio. La Información, como la verdad para los agentes Mulder y Scully, está ahí fuera y no se trata de almacenarla (cosa cada vez más complicada considerando la ingente cantidad de la misma que manejamos) sino de garantizar el acceso a la información adecuada en el momento adecuado. En esta transformación están también inmersas las organizaciones, obligadas a redefinir su estrategia de gestión de la información para adaptarse a esta nueva realidad.

La información como servicio

Sirva el ejemplo de la educación. Dinamarca, según todos los ranking el país con el sistema educativo más avanzado del mundo, permite a los alumnos de cualquier nivel (desde la escuela elemental a la universidad) llevar ordenadores y sistemas conectados a los exámenes porque al alumno no se le examina por lo que sabe sino por lo que es “capaz de saber”, no se le aprueba por almacenar información en su “disco duro cerebral” sino por su capacidad de encontrar esta información,  filtrarla y asimilarla. La educación más sofisticada del mundo evalúa a sus alumnos por su conocimiento en la nube. Me parece una imagen sensacional de las nuevas realidades  en lo que a gestión de la  información se refiere. La información es un flujo a optimizar y no un activo a almacenar  y esto produce una transformación fundamental en nuestra relación con la misma que viene acompañado de una evolución de las tecnologías que nos sirven para manejar la información porque parece lógico que si la información es un servicio las tecnologías que utilizamos para su gestión también lo sean y es aquí donde entra el concepto de cloud computing que unánimemente incluyen todos los analistas entre sus tendencias para el 2012 ( claro que ya la incluyeron en el 2011, y muchos hasta en el 2010…).

Pero es importante entender que el centro de este proceso, la fuerza que lo produce no es el cambio en la tecnología sino en el concepto mismo de información (crecimiento exponencial; ubicuidad del acceso, la generación y la gestión; multiplicidad de formatos, etc.). De hecho, en el binomio “tecnologías de la información”, en el que, en los últimos años, la operación de las primeras había hecho perder foco en la segunda conduciendo a una curiosa situación en la que parecía que lo importante era la tecnología y no la información, el cloud devuelve la cordura al poner en el foco en lo que realmente importante: la información.

Esta transformación junto a la omnipresente presión por reducir los costes hace que las organizaciones necesiten herramientas que le permitan simultáneamente buscar la eficiencia para reducir los recursos que dedican a la tecnología per sé y la eficacia para hacer una mejor gestión de la información maximizando su impacto en el negocio.

Y en esta búsqueda organizaciones diferentes precisarán de soluciones distintas y mientras algunas opten por usar servicios de cloud pública, otras construirán sus propias nubes privadas y una gran mayoría combinarán ambos modelos en soluciones híbridas lo importante es que tengan claro que la evolución hacia la nube no es un problema de tecnología sino de estrategia de gestión de la información aunque sin duda elegir la tecnología adecuada será clave en la implantación de esta estrategia.

Fuente: Jaime García Cantero / TICbeat

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