El papel del IoT en la conducción autónoma

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Kathy Winter, directora general de la División de Soluciones para Conducción Autónoma en Intel Corporation
Kathy Winter, directora general de la División de Soluciones para Conducción Autónoma en Intel Corporation

Por Kathy Winter, directora general de la División de Soluciones para Conducción Autónoma en Intel Corporation.

Kathy Winter, la nueva directora general de la División de Soluciones para Conducción Autónoma en Intel Corporation se ha dirigido a un grupo de expertos en automoción en la sesión inaugural de la conferencia Automobility, que se celebra esta semana en Detroit, en donde habló sobre el papel del Internet de las Cosas (IoT) a la hora de reinventar el transporte.

Winter formó parte del panel “Diseño: El Vehículo y la Ciudad”, que examinó los retos y las oportunidades en el futuro del transporte y sus efectos en las ciudades. Los miembros de este panel – provenientes del ámbito de la tecnología, la universidad y el transporte -, se encargaron del estudio de estos asuntos desde el punto de vista de la innovación, las normativas gubernamentales y la expresión humana.

Winter, que ocupó previamente el puesto de directora de la División de Electrónica y Seguridad en Delphi Automotive, indicó que la creciente demanda de vehículos autónomos y de ciudades inteligentes aumentará exponencialmente la complejidad de la informática necesaria para los sistemas conectados de extremo a extremo.

“Para nosotros en Intel, la clave no es únicamente el coche inteligente o las cosas inteligentes. También es necesaria la conectividad con el centro de datos o con la nube – una solución “de extremo a extremo” flexible, capaz de proporcionar analíticas, inteligente y rentable”.

También explicó que hoy en día podemos hablar de vehículos autónomos y ciudades conectadas gracias a la Ley de Moore, un principio que continúa impulsando los costes de la informática y de la conectividad.

“Si examinamos los últimos 10 años, el coste de los sensores se ha reducido x2; el coste de la conectividad se ha reducido x40, y el coste de la informática ha decrecido asombrosamente x60. Como resultado de todo ello, hemos podido ofrecer unas tecnologías rentables que han facilitado un ecosistema para la conducción autónoma”.

Desde un punto de vista social, Winter reconoció la existencia de tres elementos impulsores que potencian la revolución de la conducción autónoma:

  • La preocupación por una población cada vez más envejecida – Permitiendo a estas personas la libertad de movilidad incluso después de habérseles retirado el permiso de conducir.
  • La reestructuración de la huella de carbono – Reduciendo nuestra dependencia constante de los combustibles fósiles.
  • La gestión del auge urbano – Facultando a los gestores urbanos y a los gobiernos para seguir el ritmo de los retos relacionados con el rápido crecimiento y la expansión de las ciudades.

Para hacer hincapié en los beneficios de la conducción autónoma, Winter comentó que la economía de EE.UU. podría ahorrar $1,3 billones con la implantación de vehículos totalmente autónomos, con $500.000 provenientes del incremento de productividad y $488.000 millones de los ahorros obtenidos como resultado del descenso en el número de accidentes.

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