La Ruta de la Seda Digital (DSR)

Asia se ha convertido en el epicentro de la actividad logística y la región comercial más grande del mundo. En 2020, el PIB de China superó los 13.028.000 millones de euros y el de Japón los 4.432.000 millones. Alcanzando prácticamente entre las dos el PIB de Estados Unidos, que rondó los 18.292.500 millones. Ya ello se podría sumar, por ejemplo, el PIB combinado de 2.698.667 millones de euros de otra potencia económica floreciente como es la Asociación de las Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) para hacernos una idea de cómo Asia ha ido creciendo económicamente en los últimos tiempos.

En 2020, el PIB de China creció un 2,3% respecto al año anterior a pesar de la pandemia de Covid y fue la única potencia que consiguió aumentar su PIB el año pasado. Para 2030, se estima que Asia representará aproximadamente el 60 % del crecimiento mundial. El grueso de ese crecimiento provendrá de los mercados en desarrollo de China, la India y el Sudeste Asiático.

La Ruta de la Seda Digital (DSR)

Durante los últimos años, la transformación digital ha ido convirtiéndose en una ola gigante que cada vez va cogiendo más altura. Una ola que todos quieren surfear y de la que nadie se quiere caer. Las nuevas tecnologías ayudan a mejorar los procesos internos y externos en las empresas y como diría Visini, un futuro sin ellas es algo “inconcebible”.

Términos como el 5G, la IA, el IoT, el Blockchain, el Big Data o la reciente Computación cuántica son cada vez más relevantes en el ámbito del mercado internacional y en el mundo globalizado en el que vivimos: Pues bien, estos términos que a muchos de nosotros, hasta hace bien poco podían sonarnos tan desconocidos y lejanos como el idioma chino, son ahora más cercanos y reales puesto que están siendo llevados a la práctica precisamente en China, de una manera totalmente coordinada, estratégicamente bien preparada y diseñada para dar el salto definitivo al liderazgo de las nuevas tecnologías del siglo XXI con el nombre de Ruta de la Seda Digital (o DSR).

Mikel Lavin, General Manager de Intermodal Forwarding, una de las empresas que forman VASCO, nos explica en que consiste esta nueva Ruta de la Seda Digital. “Más allá de los cables submarinos, el control de las  comunicaciones y sistemas de navegación satelitales o implantaciones de tecnología 5G en países y zonas estratégicas en África, Oriente medio, parte de Europa y Asia o América Latina, el DSR nos demuestra la importancia que tiene una acción conjunta y totalmente sincronizada para conseguir que un megaproyecto de este calibre vaya avanzando a un ritmo de crucero imparable” expone Lavín.

Mikel Lavin recurre a las palabras del propio Xi JinPing, presidente de la República Popular China, para ahondar en el tema: «La innovación impulsa la productividad; hace que las empresas sean competitivas y los países fuertes. Necesitamos mantenernos al día con la tendencia de la Cuarta Revolución Industrial, aprovechar conjuntamente las oportunidades creadas por el desarrollo digital, en red e inteligente, explorar nuevas  tecnologías y formas y modelos de negocios, fomentar nuevos impulsores de crecimiento y explorar nuevas vías de desarrollo, y construir la Ruta de la Seda Digital y la Ruta de la Seda de la Innovación». XiJinping dixit.

Para llevar a cabo este proyecto, Xi Jinping anunció un plan de inversiones multimillonarias que lograría la integración de los mercados y el desarrollo económico en Asia, Europa y África, conocido como la Iniciativa Belt and Road (BRI). Por su parte, el vocablo Belt hace referencia al desarrollo de una red de rutas y de vías férreas entre China, el Sudeste Asiático, Asia Central y Europa. Y el vocablo Road apunta al desarrollo de una ruta marítima entre las regiones costeras de China con Asia del Sur, el sur del Pacífico, el Medio Oriente, África del Este y Europa. La intención del DSR es cubrir a los participantes de la Iniciativa Belt and Road (BRI), mediante la creación de una plataforma digital única que integre a la perfección todo el comercio en el BRI” afirma Mikel Lavín.

¡Plataforma digital única!

Los proveedores de logística y cadena de suministro están trabajando conjuntamente para lograr este objetivo. Hay beneficios significativos y obvios en este nivel de integración, particularmente la integración perfecta de la transferencia de datos. Esto aceleraría el comercio a través de las fronteras regionales, ya que una base de datos central reduce la dependencia de la documentación actual manejada manualmente, como conocimientos de embarque, cartas de crédito y documentación de despacho de aduanas.

¿Pero y en occidente? Pues más bien diría que cada uno hace la guerra por su lado y procura desarrollar integraciones de manera individual (o dicho de otra manera, cada figura dentro de la cadena logística quiere hacer su propia ruta de la seda digital)”explica Lavín.

Y es que por mucho que una empresa o incluso una comunidad portuaria de cualquier ciudad de occidente haya conseguido trazar y conectar diferentes sistemas para poder tener una alta visibilidad en la cadena operativa y comercial, esto solo cubrirá una mínima parte de toda la cadena logística.

Con todo esto surgen cuestiones estratégicas que tienen implicaciones económicas para quienes desean ser empresas verdaderamente globales: ¿Se podrá elegir entre el comercio dentro de una única plataforma digital o una multitud de plataformas que tienen una interfaz (API o EDI) que permitirían que diferentes sistemas de datos operativos se comuniquen entre sí? ¿Cuáles son las implicaciones de costos para hacer negocios con dos ecosistemas comerciales digitales que tienen una capacidad limitada para comunicarse entre sí?

Lo que está claro es que “en el corto y mediano plazo, es cada vez más evidente que el comercio con China requerirá su incorporación al DSR” afirma el Director General de Intermodal Forwarding. “La trazabilidad, la transparencia y la información a tiempo real son un MUST que nos tenemos que exigir nosotros, pero no porque lo decidamos así unilateralmente, sino porque la sociedad lo demanda cada vez con más fuerza y sin las nuevas tecnologías no lo podremos conseguir” sentencia Lavín. “Pero menos aún lo podremos lograr sin el pegamento que debe unirlos a todos: el consenso y la coordinación. De ninguna otra manera podremos tener algo parecido al DRS y en ese caso no nos quedará otra que pasar por el aro” concluye Lavín.

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