El Informe sobre el estado de la Década Digital de 2025 de la Comisión Europea evalúa los avances de la UE en los cuatro ámbitos objetivo para la transformación digital de la UE de aquí a 2030, destacando los logros y las lagunas en la infraestructura digital, la digitalización de las empresas, las capacidades digitales y la digitalización de los servicios públicos.
El informe muestra que, aunque se han realizado ciertos avances, el despliegue de infraestructuras de conectividad —como las redes de fibra y de 5G independientes —, sigue rezagado. Cada vez hay más empresas que están integrando la inteligencia artificial (IA), la nube y los macrodatos, pero la adopción debe acelerarse. Solo poco más de la mitad de los europeos (55,6 %) tienen un nivel básico de capacidades digitales, mientras que la disponibilidad de especialistas en TIC con capacidades avanzadas sigue siendo baja y con una marcada brecha de género, lo que dificulta el progreso en sectores clave, como la ciberseguridad y la IA. En 2024, la UE realizó progresos constantes en la digitalización de los servicios públicos clave, pero una parte sustancial de la infraestructura digital gubernamental sigue dependiendo de proveedores de servicios ubicados fuera de la UE.
Los datos revelan retos persistentes, como la fragmentación de los mercados, las normativas excesivamente complejas y las cuestiones relativas a la seguridad y la dependencia estratégica. Una mayor inversión pública y privada y un acceso más fácil al capital riesgo para las empresas de la UE acelerarían la innovación y la expansión.
Los Estados miembros revisarán las recomendaciones de la Comisión y debatirán con ella el camino a seguir. En 2026, la Comisión revisará los objetivos del Programa Estratégico de la Década Digital para evaluar si siguen reflejando la evolución del panorama digital y si responden a las necesidades que se desprenden de las prioridades y ambiciones de la UE.
Desafíos y factores clave
En 2025, a pesar de un contexto complejo, el Programa de Políticas de la Década Digital (PPD) sigue siendo un eje central que impulsa la transformación digital de la UE. Se han logrado avances en áreas como la digitalización de los servicios públicos, la cobertura 5G básica y el despliegue de nodos perimetrales para un procesamiento de datos más rápido y eficiente, pero persisten deficiencias críticas. Los Estados miembros se esforzaron por aplicar las recomendaciones del año pasado, describiendo en sus hojas de ruta un total de 1910 medidas por un valor de 288 600 millones de euros (1,14 % del PIB de la UE).
Sin embargo, el informe destaca desafíos estructurales y nuevas preocupaciones:
- Si bien existen ciertos avances, el despliegue de infraestructura de conectividad , como la fibra óptica y las redes 5G independientes, aún está retrasado. Los datos muestran ciertas mejoras en el despliegue de nodos de borde, lo que permite un procesamiento de datos más rápido con un menor consumo de energía. Los cables de datos submarinos y los sistemas satelitales siguen estando poco desarrollados y son vulnerables a las dependencias externas y a los riesgos de seguridad.
- La adopción de la Inteligencia Artificial (IA), la nube y el big data por parte de las empresas ha mejorado, pero necesita acelerarse. La UE sigue dependiendo de proveedores externos para servicios de IA y nube —a menudo utilizados en servicios públicos—, así como para la producción de semiconductores y componentes de infraestructura cuántica.
- Poco más de la mitad de los europeos (55,6 %) posee un nivel básico de competencias digitales , fundamentales para la resiliencia social ante las amenazas en línea, incluidas las que afectan a la integridad de la información, el bienestar mental y a los menores. La disponibilidad de especialistas en TIC con competencias avanzadas sigue siendo baja y presenta una marcada brecha de género, lo que dificulta el progreso en sectores clave, como la ciberseguridad y la IA.
- En 2024, la UE avanzó de forma constante en la digitalización de servicios públicos clave . Una parte sustancial de la infraestructura digital gubernamental sigue dependiendo de proveedores de servicios externos a la UE .
- El futuro digital de la UE depende cada vez más de una producción energética estable . El aumento exponencial de la demanda energética, incluso vinculado al creciente uso de la IA, está superando rápidamente el desarrollo de un suministro de energía limpia y fiable y la capacidad de la red en toda la UE. Esta discrepancia se perfila como un posible obstáculo importante para la expansión de las tecnologías digitales clave y retrasa la capacidad de la UE para aprovechar plenamente la IA y la innovación basada en datos para impulsar la competitividad económica.
- La falta de colaboración efectiva entre el sector civil y el sector de defensa está provocando retrasos en el avance de las tecnologías digitales de doble uso, como la IA, la computación cuántica y los semiconductores.
- El informe también destaca los desafíos sociales urgentes relacionados con la digitalización en la UE. Si bien la tecnología avanza, la transformación digital ha intensificado las vulnerabilidades y desigualdades, afectando especialmente a los menores y a la salud mental. Una preocupación importante es la integridad de la información: el 88 % de los europeos expresa su preocupación por las noticias falsas y la manipulación en línea, y el 90 % considera la protección de la infancia en línea una prioridad fundamental. Estos riesgos, amplificados por la IA y las plataformas en línea, amenazan con socavar la integridad democrática, profundizar la polarización social y erosionar la confianza pública.
A mitad de la Década Digital, es hora de actuar. 2025 será un año crucial para acelerar las acciones destinadas a abordar los principales desafíos e impulsar la transformación digital de la UE. Al alcanzar las metas y objetivos de la Década Digital, la UE puede generar importantes beneficios económicos, estimados en hasta el 1,8 % de su PIB, salvaguardar su soberanía y garantizar que sus ciudadanos estén protegidos y puedan beneficiarse plenamente del despliegue de las tecnologías digitales.
La soberanía y el futuro digital de la UE
El informe describe acciones específicas recomendadas para alcanzar las metas y objetivos del Decenio Digital:
- Mayor inversión pública y privada, y un mejor acceso al capital riesgo para las empresas de la UE, con el fin de impulsar la innovación y expandir las tecnologías estratégicas. Se deben priorizar las inversiones específicas en áreas críticas, como infraestructuras de conectividad avanzadas, semiconductores de vanguardia, infraestructuras de datos y nube seguras y soberanas, IA y computación cuántica, ciberseguridad y desarrollo de competencias digitales, ya que están preparadas para generar importantes beneficios en términos de crecimiento y productividad.
- Reformas estructurales en la UE para fortalecer e integrar su mercado único, garantizando la soberanía tecnológica y económica. Estas reformas buscan mejorar la soberanía y la seguridad de las tecnologías e infraestructuras de la UE, especialmente en los ámbitos de la conectividad y la prestación de servicios públicos. La UE persigue activamente estos objetivos mediante próximas medidas, como la Ley de Redes Digitales, la Estrategia Cuántica y la Ley de Desarrollo de la Nube y la IA.
- simplificación y reducción de las cargas administrativas para las empresas de la UE, impulsando los paquetes ómnibus e iniciativas como los EU Business Wallets, que reducirán complejidades innecesarias y crearán un entorno más innovador y competitivo dentro de la UE.



