Enrique Dans hablando sobre cloud computing

Las pegas del cloud, Juan Ignacio Cabrera, PC Actual
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Las pegas del cloud, Juan Ignacio Cabrera, PC Actual

Juan Ignacio Cabrera, de PC Actual, me envió algunas preguntas para un reportaje sobre el momento actual del cloud computing, y ha publicado algunos extractos en su artículo titulado “Las pegas del cloud”.

A continuación, el intercambio completo de preguntas y respuestas, bastante largo, que mantuve con Juan para documentar su artículo:

Pregunta. Gartner pronostica que en tres años el PC habrá dejado de ser el centro del universo digital de los usuarios, en beneficio de la nube. ¿Está de acuerdo o cree que la cosa no será para tanto?

Respuesta. Completamente de acuerdo, e incluso me parece que se queda corta en el plazo. Realmente, la transición a la nube en el caso de los usuarios finales se está dando de una manera muy rápida: tus mejores fotografías las subes a sitios como Flickr, 500px o Instagram, o incluso usas herramientas que las suben directamente para darles una dimensión social. Tus correos electrónicos están en Gmail, tu agenda en Google Calendar, los contactos de tu móvil pueden estar sincronizados con Google, Facebook y LinkedIn, o con todos ellos a la vez. Tus diarios personales están en Facebook, Twitter o Google+, y muchos de los archivos que te importan los tienes en Dropbox, aunque sea para poder usarlos desde varios dispositivos. El uso de la nube se da, en muchos casos, de maneras casi imperceptible para el usuario, como ocurre con las copias de seguridad en iCloud. Avanzamos de manera rapidísima hacia ecosistemas personales multidispositivo y almacenamiento en un conjunto de nubes de diversos tipos.

P. ¿Cuáles son los servicios en la nube más interesantes o innovadores que tiene ahora mismo a su disposición el usuario doméstico y por qué?

R. El planteamiento de Apple con productos como iCloud me parece innovador por lo natural, por la ausencia de procedimientos “intencionados”. El usuario simplemente activa una opción, y se olvida, porque pasa a disfrutar de las ventajas de la integración como si fuera algo que ha sido así toda la vida. Es lo habitual en la marca de la manzanita: no inventan el concepto, pero lo reinventan de una manera que consigue hacerse más natural de cara al usuario.

P. La nube libera a los usuarios de ataduras físicas y de tener que acceder a la información siempre desde el mismo terminal. Sin embargo, también tiene sus pegas. Una de los que yo veo es la dispersión tan grande de la información. El usuario tiene que repartir comentarios, fotos, archivos de música o películas en múltiples emplazamientos, lo que conlleva lidiar con muchas contraseñas que por lo general no se recuerdan y duplicar en muchas ocasiones la información. Tengo la impresión de que el cloud del que disfrutan los usuarios es deudor de una visión muy business-centric, y no tanto user-centric. ¿Está de acuerdo con que en este aspecto la industria tiene una asignatura pendiente?

R. Mi impresión es que la situación proviene de un avance difuso: muchas compañías de muchos tipos diferentes, creando productos y servicios con distintos calendarios de adopción, y que dan lugar a un entorno complejo. Creo que es lo natural y, de hecho, lo mejor para dar lugar a un panorama dinámico. En cuanto a la seguridad, considero que avanzamos hacia la incorporación de muchos mecanismos que mejorarán la situación actual utilizando factores múltiples que funcionen de una manera menos molesta para el usuario, lo que llevará a que el problema se vaya solucionando.

P. ¿No cree que los distintos servicios y proveedores se deberían poner de acuerdo para facilitar al usuario una herramienta que le ayude a gestionar su navegación por los sitios en los que está esparcida su información? He visto que Google Dashboard puede ser una buena aproximación.

R. No me parece que ese escenario sea real. Pensar que compañías que compiten con muy distintas capacidades y estrategias van a ponerse de acuerdo para trabajar con el usuario final de una manera específica y predefinida supone una fe en la auto-organización competitiva de los mercados que ha sido prácticamente inédita en la historia de la tecnología. Los estándares o suelen aparecer prácticamente nunca en las fases iniciales cuando se están definiendo los productos y servicios, sino mucho después, cuando en “quién es quién” y el mapa competitivo están mucho más asentados. De hecho, creo que la variedad en enfoques es beneficiosa de cara a la agilidad y a la innovación.

P. ¿Conoce algún servicio o capa de software adicional que ayude al usuario precisamente a poner en orden y gestionar su presencia en el cloud?

R. No especialmente. Creo que no puede hablarse “de la nube” como tal, sino del uso de muchas nubes, con muchas variedades y modelos de uso. Servicios como por ejemplo Amazon S3 y Spotify no tienen nada que ver entre sí, no tienen solape alguno ni en enfoque de mercado ni en alcance, ni se parecen en nada, y sin embargo en ambos casos hablamos de “la nube”, queriendo uniformizar un concepto mucho más difuso de lo que parece. La mente humana tiende a la simplificación de lo complejo y eso nos lleva a pensar en una especie de “nube universal”, cuando la realidad dista mucho de ser así. Es mucho mejor que cada competidor plantee su enfoque y éstos compitan entre sí.

P. Otro problema es la inseguridad jurídica. Muchos servicios son provistos por multinacionales que responden a los tribunales de California o de Alemania. Eso provoca que el usuario no sepa bien qué derechos le asisten ni cómo reclamarlos. ¿Cómo lo ve?

R. Es un problema que se autorregula: por mucho que las condiciones puedan parecer así, la realidad es que a ningún proveedor le interesa operar en un régimen de incertidumbre jurídica o ser el que tiene que afrontar una crisis de imagen porque no protegió adecuadamente a sus usuarios. En la mayor parte de los casos hablamos de riesgos completamente hipotéticos, que incluso en el caso de llegar a plantearse, generarían una situación en la que llevar las cosas al peor de los casos no es de interés para nadie.

P. Muchos objetan a la nube que es un entorno inseguro, o por lo menos más inseguro que el PC de toda la vida. ¿Está de acuerdo?

R. Completamente en desacuerdo. El usuario medio tiene protocolos de seguridad, actualización y mantenimiento rayanos en la demencia en cuanto a asunción irresponsable de riesgos, y en el caso de la mayoría de las empresas, los planteamientos distan mucho de ser punteros, porque ese, sencillamente, no es su negocio. La nube conlleva no solamente que trabajemos con empresas que son especialistas en proveer sus servicios de manera segura, sino que, además, dado el riesgo inherente de un problema de seguridad generalizado en forma de crisis de reputación, tienen un estímulo enorme para competir en ello. La realidad es que el departamento de seguridad de un banco muchísimo peor que los expertos en seguridad que un Google, un Amazon o un Microsoft se ve obligado a tener para poder proveer sus servicios con un mínimo de garantías, y si nos vamos al nivel de usuario final, hablamos ya de varios órdenes de magnitud. La nube siempre es más segura.

P. ¿Es posible hoy llevarnos nuestros contenidos de un servicio a otro, o incluso recuperar en un disco duro toda la información que hemos depositado en la nube y que en algún momento queremos que ya no esté? Ahí, en el tema de la portabilidad de los datos, veo otro problema.

R. El avance del mercado es hacia la interoperabilidad. Es algo que el usuario claramente demanda, y que las empresas, tras un primer análisis simplista, tienen también interés en proveer. Un sevicio que “encierre” o “secuestre” a sus usuarios es algo esencialmente insostenible en una web con las herramientas de comunicación que tenemos ahora.

Fuente: El blog de Enrique Dans

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