La sostenibilidad en los centros de datos ya no es una etiqueta de marketing: es un parámetro medible, verificable y estratégico para la competitividad digital de Europa. Y nLighten —plataforma europea de infraestructura edge— acaba de mover ficha con un modelo que puede cambiar las reglas del sector.
La compañía ha publicado las primeras puntuaciones ICFEn (Integrated Carbon-Free Energy) para sus centros de datos en España, Reino Unido y Alemania, un marco que mide la energía libre de carbono en tiempo real e incorpora factores habitualmente ignorados, como la recuperación de calor y la contribución a la estabilidad de la red eléctrica.
El resultado: su instalación en Madrid alcanzó una puntuación ICFEn del 90,78%, superando con holgura la media regional de red (78,02%). Una referencia ambiciosa para un sector que se dirige hacia exigencias crecientes en regulación y transparencia.
Para profundizar en esta visión y entender cómo se materializa en España, conversamos con Antonio González, director de operaciones de nLighten España, quien detalla el enfoque técnico, el impacto urbano y el modelo energético que están construyendo desde su centro en Madrid.
Antonio, la metodología ICFEn mide la recuperación de calor en tiempo real. ¿Cómo se capta y reaprovecha ese calor generado por los servidores en vuestros centros de datos?
La recuperación de calor se basa en capturar el calor residual generado por los servidores durante su funcionamiento. Este calor, que normalmente se disiparía en el ambiente, es recogido por intercambiadores de calor y sistemas de conducción específicos y transferido a un circuito que puede conectarse a infraestructuras externas, como redes de calefacción o instalaciones vecinas.
En el caso del centro de datos nLighten Madrid, este sistema ya está diseñado para permitir dicha recuperación, aunque aún no se ha implementado una red externa compatible. El edificio está técnicamente preparado para conectarse tan pronto como surja una oportunidad viable con un socio o una infraestructura urbana.
Esta visión proactiva nos permite responder rápidamente a futuras colaboraciones con municipios, empresas o entidades públicas.
¿Qué tipo de proyectos o infraestructuras locales aprovechan ese calor? Por ejemplo, ¿se utiliza para calefacción urbana, edificios públicos o instalaciones cercanas?
En países donde ya hemos implementado esta solución, como Alemania, el exceso de calor se canaliza hacia proyectos locales, como una piscina pública, sistemas de calefacción urbana o edificios comerciales y oficinas.
Aunque la conexión a una infraestructura específica aún no se ha activado en Madrid, el diseño permite esta posibilidad. Nuestro objetivo es que este calor se convierta en un recurso útil para el barrio, por ejemplo, para alimentar una red de calefacción local o instalaciones públicas cercanas cuando surja una oportunidad adecuada.
¿Cómo contribuye este sistema de recuperación a reducir la huella de carbono de las comunidades donde operáis?
La recuperación de calor permite reutilizar la energía térmica que, de otro modo, se desperdiciaría, sustituyendo otras fuentes de calor más contaminantes. Esto contribuye directamente a la descarbonización del entorno urbano, al reducir la demanda de energía primaria externa y mejorar la eficiencia del sistema energético local en su conjunto.
Este enfoque está totalmente en consonancia con el principio de acoplamiento sectorial, que promueve la integración de los centros de datos en un sistema energético comunitario, tal y como se describe en la metodología ICFEn creada por nLighten.
En la práctica, ¿qué diferencia hay entre un centro de datos convencional y uno que aplica la recuperación de calor y la reutilización energética según el estándar ICFEn?
La diferencia clave radica en la visión global. Un centro de datos convencional consume energía y disipa el calor generado sin aprovecharlo. Por el contrario, un centro de datos nLighten Edge que aplica los principios ICFEn está diseñado para funcionar de una manera mucho más integrada con su entorno: supervisa su energía renovable en tiempo real, reutiliza el calor generado y contribuye activamente a la estabilidad de la red eléctrica.
Se trata de un cambio de paradigma: de ser un consumidor pasivo de recursos, el centro de datos se convierte en una infraestructura activa y circular vinculada al sistema energético urbano.
¿Qué papel juega la monitorización “hora a hora” de la energía libre de carbono en este proceso de optimización energética?
La mayoría de los indicadores del sector funcionan con promedios anuales o ratios generales. ICFEn se ajusta a un estándar más riguroso: correspondencia horaria 24/7 entre el consumo eléctrico del centro de datos y la disponibilidad real de energía renovable. Esto permite saber, a cada hora del día, cuánta energía libre de carbono se está utilizando realmente.
Este nivel de precisión no solo garantiza una mayor transparencia, sino que también permite un ajuste dinámico del uso de los recursos y la detección de oportunidades de mejora continua, en consonancia con la Directiva de eficiencia energética de la UE y los futuros marcos de información medioambiental.
España ha alcanzado una puntuación ICFEn del 90,78 %, muy por encima de la media regional. ¿Qué factores técnicos y operativos explican este resultado tan destacado?
El centro de datos edge de nLighten en Madrid ha logrado este resultado gracias a una combinación de factores: el uso de acuerdos de compra de energía (PPA) con garantías de origen renovable, la capacidad técnica para la monitorización horaria y un diseño que ya incorpora sistemas de recuperación de calor y futuras funciones de estabilización de la red.
Aunque no todas las funciones están activas (como la recuperación de calor en este momento), el sistema ya está preparado para integrarlas. Esta previsión técnica y operativa es la que permite obtener una puntuación tan alta, muy por encima de la media regional del 78,02 % para la red.



