Mujeres directivas: sus valores, sus referentes y sus reflexiones respecto a la igualdad de género

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  • Como directiva, ¿qué valores te esfuerzas en transmitir a tu modelo de gestión?
  • ¿Crees que hay características en el estilo de dirigir vinculadas al género? En caso afirmativo, ¿qué tres aspectos crees que caracterizan al liderazgo femenino?
  • ¿Has tenido alguna “jefa” que te haya marcado o te haya resultado inspiradora (para imitarla o para hacer justo lo contrario), o hay alguna mujer que tengas como referente? ¿Qué aprendiste de ella?
  • ¿Crees que se está viendo un cambio en el mercado laboral en los últimos años en relación a la incorporación y oportunidades de las mujeres?

María Calvo, directora de Workspaces (Impact Hub Madrid)

La labor de cualquier directivo o directiva es ponerse al servicio de su equipo para facilitarle la consecución de la visión de la organización. En este rol como facilitadores/inspiradores, los valores más importantes son la curiosidad y la empatía (hacerse preguntas, cuestionar el statu quo, ponerse en los zapatos de otras personas), la capacidad de emprender y asumir retos (afrontar con pasión cada desafío como una oportunidad de crear algo distinto, de aportar valor) y de buscar soluciones colaborativas a los retos, porque la diversidad y el trabajo conjunto es lo que nos asegura la capacidad de innovar y sorprender al cliente.

Más que liderazgo femenino, yo diría que hay una serie de valores, tradicionalmente asociados al estilo femenino, que hoy en día se valoran más que nunca. Hablaría de ‘liderazgo siglo XXI’, que valora el desarrollo y el bienestar de las personas, la diversidad de talentos, los diferentes impactos que puede tener la actividad (hoy y en el futuro). Para obtener los mejores resultados necesitamos equipos comprometidos que compartan el propósito de la organización, y es obvio que esto no se logra sin cuidar el equilibrio de las personas, conocer bien e impulsar sus capacidades únicas, y crear entornos que fomenten la colaboración y la seguridad para asumir riesgos.

Recuerdo con admiración a una jefa en particular que, en un sector con todavía pocos referentes femeninos, me empujó a buscar y profundizar en el conocimiento de áreas nuevas, fuera de mi zona de experiencia, y a la vez poner en valor el conjunto único de competencias que cada persona tiene. Pero también he aprendido mucho de todas mis compañeras a lo largo de estos años, de cómo cada una enfrenta los malabarismos de equilibrar cada aspecto de su vida mientras impulsan sus carreras, apoyándose en diversos entornos personales y profesionales pero siempre buscando la colaboración.

Se están viendo cambios profundos en el mercado laboral que han sido acelerados por la pandemia, al vernos en la obligación de experimentar nuevos modelos de trabajo. Los avances en conciliación para todas las personas, la búsqueda de equilibrio o los planes de igualdad y diversidad en las empresas han hecho que lo que cuente de verdad sea el talento, y la forma de ‘entregarlo’ a la organización adopte innumerables formas que se adaptan a cada persona.

Ana Terrado, directora de Marketing (AUARA)

Para hacer frente a un mundo incierto, cambiante y cada día más tecnológico, es de vital importancia afianzar en el equipo una amplia base ética: fomentar el bien común, la humildad, el respeto por los demás y la empatía. El ego empresarial es el mayor enemigo de los equipos y dinamita las voluntades del grupo. Los valores a los que he aludido deben guiar nuestra vida personal, pero también tienen que trasladarse al ámbito laboral y de la empresa.

Sí pienso que hay un estilo propio vinculado al género, que no quiere decir que sea exclusivo de las mujeres. Creo que el liderazgo femenino va muy de la mano de nuestras capacidades de empatía, de pertenencia y de amar, capacidades que permiten desarrollar la motivación, la cortesía, la autodisciplina, el trabajo en equipo y la comunicación. Estas cualidades son decisivas en épocas de crisis dentro de la empresa y serán claves a la hora de enfrentarnos a la verdadera revolución digital que se está gestando: la hiperconectividad y los mundos virtuales paralelos.

He tenido el privilegio de crecer rodeada de mujeres inspiradoras, pero sin duda mi madre ha sido la que más ha marcado mi personalidad y mis valores. Ella creó su propia empresa sola, sin ayuda, al mismo tiempo que se ocupaba de su familia. De mi madre he aprendido a querer a los demás por encima de uno mismo, a escuchar activamente, a saber que nadie es mejor que nadie, a no dejarme embaucar por lo material y, sobre todo, a ser humilde y luchar por lo que uno cree.

Cada vez hay más mujeres ocupando puestos directivos, de eso no hay duda. Y en las nuevas generaciones no encuentro barreras entre hombres y mujeres. Mi esperanza es que no tengamos que forzar la paridad numérica en las empresas, sino que acabe reinando la meritocracia.

Andrea González, subdirectora general (Spainsif, Foro Español de Inversión Sostenible)

A la hora de gestionar equipos es imprescindible incentivar un clima profesional de camaradería y estimular que todas las personas que trabajan juntas sean permeables al feedback. Y para eso, es esencial ponerse en primera línea y empezar aplicando estas dos características a nivel individual. Me parece especialmente importante respetar el tiempo de los demás, tanto a la hora de coordinar y distribuir las tareas como a la hora de cumplir con los plazos acordados para cada proyecto. Los desajustes en este sentido generan conflictos que desequilibran el buen ambiente necesario para dar el do de pecho en el trabajo. Añadiría como especialmente interesantes el sentido del humor y el reconocimiento o refuerzo positivo a los compañeros de trabajo.

No creo que existan características intrínsecas al género en el estilo de liderazgo. ¡Cada uno somos un mundo! Cuando se aprecian tendencias, pienso que responden a un cúmulo de factores; uno de ellos puede ser el género, pero siempre combinado con otros como la disciplina a la que se dedique cada uno o las cualidades generacionales.

Tuve la oportunidad de trabajar con Inmaculada Valencia y Consuelo Hospital mientras disfrutaba de una beca de especialización en la Oficina de Asuntos Europeos del Gobierno de Cantabria, siendo Consuelo directora de esta Oficina, e Inmaculada directora general de Economía y Asuntos Europeos del gobierno regional. En varios momentos pensé: ‘Yo de mayor quiero liderar como ellas’. Me inspiraron en sus capacidades para comunicarse con éxito con cualquier interlocutor, con un carácter integrador, cercano, profesional, orientado a resultados…, y con una solidez técnica irrefutable que impregnaba el día a día.

Hoy existe una mayor concienciación sobre la necesidad de paridad en todas las capas directivas y un rechazo categórico a la brecha salarial, si bien los cambios en la realidad vienen más despacio. Cada vez hay más iniciativas y entidades dedicadas a incluir a la mujer en sectores en los que está subrepresentada, y que acapararán buena parte de las oportunidades de desarrollo de los próximos años (big data, sostenibilidad…). En el sector financiero, es un fenómeno que se está dando en todas las capas productivas. Pero es preocupante la situación de la mujer ante la transición ecológica. La respuesta a la crisis climática puede generar más desigualdades de género por la menor participación histórica de la mujer en los sectores de la energía y la ingeniería, de forma aún más pronunciada en economías emergentes.

Blanca Formáriz, general manager (2bAgency)

Lo más importante a la hora de dirigir un equipo es transmitirle compromiso y motivación para que ellos también lo puedan adquirir. Mostrar cercanía con todos, para conseguir un buen ambiente laboral y fomentar esa motivación, que todo el mundo se sienta partícipe de su trabajo y de los logros conseguidos. Trabajar la empatía para intentar entender el punto de vista del empleado y aprovechar todo aquello que podemos aprender de ellos. Con esto, además, promovemos la comunicación y el feedback de información sobre preocupaciones, valores y tareas. Es importante que los empleados sientan que tienen voz para participar en la toma de decisiones, y todo ello también da lugar a una buena organización, como otro de los valores relevantes a transmitir, generando así un flujo de trabajo entre departamentos y empleados.

No considero que haya una característica en concreto que podamos asignar a cada género. Cada persona tiene su propia manera de gestionar un departamento o empresa, unos valores asociados a su persona y una personalidad característica. He tenido experiencias con mujeres y hombres y todos responden en función de su estilo propio.

Hasta el momento, la única jefa mujer que he tenido es Fabienne Fourquet, CEO de 2btube. Me inspira mucho y aprendo de ella día a día. También considero que ahora mismo no estaría en el punto en el que estoy si no hubiese aprendido de todos mis jefes anteriores, hombres y mujeres. Siempre se aprende de todas las situaciones y de todas las personas.

Desde hace tiempo existe un movimiento revolucionario que está haciendo desaparecer los estereotipos de géneros de la sociedad, y en muchos aspectos ya hemos avanzado bastante. Por ejemplo, se han igualado los permisos de paternidad, un aspecto que ha ayudado a esta evolución. Gracias a ese movimiento revolucionario, estamos viendo un crecimiento de mujeres en posiciones altas en las empresas, y más oportunidades de ascender en sus carreras. Pero todavía queda mucho por mejorar. Las mujeres se están graduando a un ritmo mayor, pero siguen siendo minoría en el liderazgo y continúa existiendo desigualdad salarial. En 2btube rompemos con esta idea, ya que la mayoría de nuestro comité y de empleados somos mujeres.

Ana Benavides, directora general (Fundación Lealtad)

Creo que para un directivo la amabilidad es un valor fundamental. Todos dedicamos muchas horas a trabajar, y ser amables nos ayuda a sentirnos y hacer sentir mejor al resto, y genera un clima óptimo para dedicar nuestro esfuerzo a conseguir los mejores resultados. El trabajo en equipo también es esencial, sumar los valores individuales nos ayuda a hacer crecer el proyecto común, y para eso es necesario mantener una escucha activa de ideas y opiniones. Y siempre, trabajando con rigor y con la máxima profesionalidad.

Existen distintos estilos de dirección, pero dependen del carácter, la formación y los valores de cada persona, no tanto del género. Aunque sin duda, un rasgo que caracteriza a las mujeres es que somos polivalentes, porque a menudo tenemos familia y necesitamos solucionar temas personales y profesionales al mismo tiempo. En este sentido, creo que somos un poco malabaristas. Y también, el hecho de haber tenido que demostrar nuestra valía nos ha hecho desarrollar una capacidad de esfuerzo y de perseverancia que aplicamos cada día en el desempeño de nuestras responsabilidades.

Nunca he tenido jefas, pero admiro enormemente a muchas presidentas y directoras de ONG que, teniendo algún familiar enfermo o con discapacidad, no solo se enfrentan con valentía a la situación que les ha tocado vivir, sino que se involucran y se desviven por ayudar a los que se encuentran en una situación similar. De dónde sacan tanta energía y generosidad es algo que no deja de sorprenderme.

Sin duda, estamos viviendo una evolución notable en la incorporación de la mujer al mercado laboral, pero las dos claves para conseguir llegar a la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres son la educación, para que exista un verdadero reparto de las tareas en el hogar, y la flexibilidad, para poder compatibilizar la carrera profesional y la vida familiar. Creo que el objetivo no es la paridad, porque probablemente no todos queramos lo mismo; el objetivo es alcanzar esa situación en que todos, hombres y mujeres, podamos aspirar a las mismas cosas, las mismas metas, sin importar nuestro género. El mayor reto es acabar con las enormes desigualdades que las mujeres sufren en tantos países.

Laura Raya, Dtora. Posgrados de Realidad Virtual (Centro Universitario U-tad)

Cuando dirijo los proyectos de realidad virtual intento no perder la motivación de por qué lo estamos haciendo. El enfoque social, la ayuda que nuestro trabajo ofrece a otras personas, muchas veces se pierde en proyectos de desarrollo, y creo que es el motor para que un equipo no pierda su esencia. Esa parte social, muchas veces muy presente en los objetivos femeninos, ha funcionado muy bien en los últimos años. Si bien es cierto que en los proyectos que dirijo es fácil hacerlo, al tratarse de proyectos de realidad virtual aplicados a la medicina, a la salud, al ámbito educativo, al artístico, etc., siempre busco que el objetivo tenga un impacto social relevante. Adicionalmente, me gusta tener todo controlado en cuanto a tareas, tiempo y dedicación. Desde un punto flexible y de cercanía con el equipo, pero es importante que todo el mundo tenga claras sus tareas.

A la hora de dirigir, creo que las mujeres somos más ordenadas en muchos aspectos. También creo que podemos llegar a ser más productivas, siendo altamente capaces de la multitarea, de estar trabajando en varios contextos simultáneos y con un alto potencial de relacionarlos rápidamente. Además, creo que somos más sociales y cercanas, lo que facilita las relaciones entre los miembros del equipo.

Al estar en un entorno muy técnico de ingeniería, mis jefes siempre han sido hombres. En este sentido, todavía se nota más la brecha de género cuando hablamos de entornos STEM.

Aunque los puestos más elevados en el mercado laboral siguen siendo asignados en gran medida a hombres, sí es cierto que cada vez hay más mujeres en puestos de responsabilidad, y eso es bueno. A veces, las que han conseguido llegar a esos puestos han tenido que hacerse valer tanto que encontramos a mujeres más “duras” o “exigentes”, dado que su camino no ha sido sencillo. Pero creo que poco a poco podremos encontrar más directivas que puedan actuar de forma natural.

Viola Migliori, country manager Sur de Europa (Evaneos)

En mi trabajo trato de transmitir la importancia de la colaboración y la comunicación. Es importante partir de que somos todos diferentes, también en la manera de enfrentarnos al trabajo, ya sea solos o en equipo. Alcanzar un objetivo común es más fácil si tenemos unas referencias comunes; y no basta con hablar el mismo idioma, pues aun así, no siempre nos entendemos o escuchamos.

Durante los últimos 13 años he tenido jefes y jefas de diferentes edades y nacionalidades, y también con distintas maneras de gestionar a un equipo, pero sin un hilo común vinculado al género, sino más bien con sus caracteres y sus propias experiencias personales y profesionales.

Durante mis primeros años de trabajo tuve una jefa que a mí me valoraba mucho y al mismo tiempo detestaba a uno de mis compañeros. En ese momento decidí que nunca iba a comportarme de la misma manera si tenía la ocasión de dirigir un equipo. Posteriormente, durante mi primera experiencia como jefa, entendí que es imposible ser totalmente imparcial, y que supone un esfuerzo complejo relacionarse con personas con un estilo completamente diferente al tuyo en cuanto a forma de trabajar. Recuerdo como un gran ejemplo a otra jefa que tuve hace tiempo, por su paciencia y su capacidad de explicarme desde cero un nuevo trabajo, sin enfadarse ante los errores. La admiré por su fuerza y su capacidad de dar tiempo a las personas a alcanzar su autonomía.

Me gusta pensar que las cosas están cambiando, aunque esto sea más evidente y rápido en ciertos países que en otros. Pero desafortunadamente, sigo escuchando historias de amigas de treintaytantos que fueron discriminadas por el hecho de ser mujeres. Creo que uno de los retos principales para las mujeres es conciliar la vida profesional y la vida personal sin sentirse juzgadas. Para ello es necesario que se produzca un cambio de mentalidad, y creo que las generaciones más jóvenes son ya mucho más conscientes.

Ana González, gestora de carteras discrecionales (Welzia Management)

Un valor fundamental en el mundo de la gestión de activos es la pasión. Llevo unos 16 años en este sector y creo que ser un apasionado de tu trabajo te ayuda a darlo todo cada día, a actuar rápido y con convicción, a transmitir confianza y seguridad en cada cosa que haces, a empatizar con los clientes, con sus objetivos y sus necesidades. Otros valores que considero importantes son el trabajo en equipo, la transparencia y crear un buen ambiente de trabajo donde se escucha y se respeta las opiniones de todos, algo imprescindible para poder desarrollar nuestras cualidades.

Creo que, como en todo, hombres y mujeres somos diferentes, y en cada cosa tenemos unas cualidades más desarrolladas que otras. Creo que las competencias de los hombres y mujeres líderes son similares, pero se desarrollan con más sensibilidad por parte de las mujeres. En el papel de líder la mujer es capaz de mostrar mayor empatía, un gran compromiso y una comunicación asertiva.

En mi trayectoria profesional he tenido varios directores y una única directora. Ella me enseñó muchas cosas, y aún lo sigue haciendo, pues mantenemos el contacto. Hoy mismo hemos tenido una charla motivacional en la que me ha reafirmado muchas de mis cualidades y me ha recordado la importancia de relativizar las cosas. En el plano personal, considero que mi madre es mi gran referente, una gran luchadora que me ha transmitido valores como el respeto, la honestidad, la transparencia, la responsabilidad y la solidaridad.

Mi percepción es que en los últimos años estamos viendo un claro compromiso por parte de las empresas para alcanzar una representación femenina significativa en puestos directivos, el compromiso de reducir a cero la brecha salarial o la incorporación de un mayor número de mujeres en sectores históricamente “masculinizados”, lo cual es un gran avance para alcanzar ese cambio necesario en el mercado laboral.

Johanna Gallo, CEO y cofundadora (Aplanet)

El mejor modelo de gestión se basa en la colaboración y en la confianza. Saber que puedes apoyarte en los demás y conseguir un espíritu de equipo cambia completamente la dinámica. Otro valor sería la flexibilidad, estar abierto al cambio y tener una estructura horizontal. Me gustan los ambientes dinámicos, donde se pueden generar nuevas propuestas y se fomenta la creatividad. Esto ha de acompañarse de una buena comunicación de equipo, y no pueden faltar la ética y la empatía: si vas a trabajar con alguien necesitas que esa persona te apoye y te escuche.

En mi opinión, no hay diferencias intrínsecas al género en cuanto al estilo de liderazgo, lo que lo condiciona es tu carácter, la formación que hayas tenido, los referentes de los que hayas aprendido, tu ecosistema, etc. Es cierto que las mujeres tradicionalmente han tenido más escollos y les ha resultado más difícil llegar a puestos directivos, por lo que han tenido que poner especial esfuerzo en cultivar las habilidades que requiere la dirección de empresas y equipos, que se basan en el apoyo, en incentivar el desarrollo personal y en liderar con el ejemplo.

No he tenido jefas referentes, quizá por haber trabajado en el sector tecnológico. Ser un referente no implica necesariamente tener un impacto de gran alcance; con servir de inspiración a tu entorno para mejorar en algún aspecto profesional o personal ya se puede ser un referente. Y sí he tenido muchas compañeras que para mí han sido y son referentes, y de las que aprendo cada día la importancia de la superación, de querer seguir aprendiendo, de aportar tu tiempo y conocimientos a otras personas, de crear comunidad y ayudarnos unas a otras.

Creo que se están dando pasos en el buen camino para favorecer la igualdad y crear más oportunidades que no dejen a nadie atrás, pero todavía queda mucho por hacer. Sigue habiendo brecha salarial, menos mujeres en puestos directivos, falta de representación de mujeres en sectores STEM… En mi opinión, necesitamos dos cosas: educación desde la base y dar visibilidad a mujeres referentes que ya están ahí. Y quiero resaltar la importancia del papel de la mujer en la sostenibilidad: el 42% de los responsables de esta área en las empresas del Ibex 35 son mujeres. Esto significa que las decisiones estratégicas en materia ambiental, social y de gobernanza tienen muy presentes la igualdad, el desarrollo sostenible, una inclusividad real y el compromiso para crear un impacto positivo.

Beatriz Tejerina, directora de Marketing (Natruly)

En la gestión de mi equipo intento siempre fomentar la empatía y el respeto, dos valores fundamentales para que exista un entorno laboral saludable y de confianza. Es muy importante ponerse en los zapatos de otros para entender en qué consiste su trabajo y a qué problemas se enfrentan cada día. Esto ayuda a generar un clima de respeto y proporciona una herramienta muy eficaz: tener una visión global de todo el departamento y de toda la compañía. También trato de transmitir la importancia del esfuerzo y compromiso como valores básicos para conseguir logros como equipo. La actitud se contagia muy fácilmente, y si hay personas que están dejándose la piel y comprometidas al 100% con un proyecto, tarea o empresa, transmitirán esa motivación al resto.

No pienso que en el liderazgo incida el género per se, y muchísimo menos en la medida en que lo hacen otros aspectos como los valores, la educación y la personalidad de la persona. Creo que se han ido desarrollando rasgos en la manera de liderar más identificables con cada género por cuestiones históricas, sociales y contextuales. Las líderes siempre han estado expuestas a una mayor crítica no constructiva sobre las razones por las que ostentan ese cargo, y en esa coyuntura puede residir el origen de que algunos rasgos como la prudencia, la cooperación y la transversalidad se identifiquen en mayor medida con el liderazgo femenino.

Si tengo que pensar en mujeres en las que me inspiro, en primer lugar me vienen a la cabeza algunas que forman parte de mi vida cotidiana: mi madre, algunas amigas, compañeras de trabajo… Todas ellas son muy trabajadoras, activas y resolutivas. Me suelo fijar en gente con ganas de hacer cosas, en lo laboral o en su tiempo libre, sin límites y sin perezas. También, en línea con esa energía, me gusta la figura de Patti Smith. Me ha marcado todo lo que he visto, leído y escuchado de ella. Tanto su vida personal como profesional me parecen fascinantes. Es una persona que no deja de trabajar, evolucionar, adquirir nuevas habilidades y vivir muy activamente.

Pese a que considero que todavía estamos muy lejos de haber conseguido una situación de igualdad en el mercado laboral, soy consciente (y me gusta valorarlo así) de que se van produciendo algunos cambios importantes. Especialmente en los últimos años hemos visto como hay voces y movimientos que cobran cada vez más fuerza y que obligan a que se produzcan algunos avances para equilibrar las oportunidades de las mujeres.

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7 Comentarios
  1. ProsiNet (@prosinet) dice

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  2. Jairo Iglesias (@Jairo_Church) dice

    Mujeres directivas: sus valores, sus referentes y sus reflexiones respecto a la igualdad de género… https://t.co/NnswvdqK00

  3. Mujeres directivas: sus valores, sus referentes y sus reflexiones respecto a la igualdad de género… https://t.co/YuDwFPNS3m

  4. @wzmanagement dice

    «En el papel de líder la mujer es capaz de mostrar mayor empatía, un gran compromiso y una comunicación asertiva.»… https://t.co/mLXLqIbkY6

  5. Docuweb (@docuweb) dice

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  6. @MIGUELUCEDA20 dice

    RT @wzmanagement: «En el papel de líder la mujer es capaz de mostrar mayor empatía, un gran compromiso y una comunicación asertiva.»
    La op…

  7. @FundLealtad dice

    RT @revistacloud: Mujeres directivas: sus valores, sus referentes y sus reflexiones respecto a la igualdad de género https://t.co/437CqyH1nR

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